En la celebración de la Eucaristía encontramos nuestro ser y nuestra razón de ser. ¡Qué importante es volver a entender la belleza que tiene el saber que la Iglesia se realiza en la celebración de la Eucaristía! ¡Qué fuerza tiene, el ver que esto se realiza en un lugar concreto y con las personas que en él viven! Están llamadas a la reunión todas las personas que están en ese lugar, por eso la Iglesia es pública por naturaleza, es el nuevo publo al que todos están llamados.
Dios es el que llama a los hombres y mujeres a la pertenencia eclesial, a la celebración de la Eucaristía, para Él no hay diferencias, cuentan todos. Quizá desde aquí se entiende la doctrina de San Ignacio de Antioquia, dónde él nos señala la unidad que existe entre la pertenencia eclesial y la comunión con el obispo. Una Iglesia eucarística es una Iglesia constituida sobre la comunión con el obispo.
En cada Iglesia particular, está presente con la Eucaristía el misterio entero de la Iglesia, por estar presente Cristo. El que comulga con Cristo, comulga con todos los hermanos, que se han convertido en miembros del único cuerpo.
Fuente: Pastoral del Arzobispo, n. 13
lunes, 19 de febrero de 2007
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