lunes, 29 de enero de 2007

Nuevo libro de Mons. Berzosa


«Iglesia, sociedad y comunidad política» es el título del reciente libro que acaba de publicar monseñor Raúl Berzosa Martínez, Obispo auxiliar de Oviedo. En esta nueva obra, mons.

Berzosa aborda a lo largo de dos centenares de páginas las relaciones Iglesia-sociedad-comunidad política, que él mismo define como «un tema complejo donde los haya». Con la base de un importante aparato bibliográfico, el Obispo auxiliar repasa los fundamentos de estas relaciones desde el magisterio de León XIII hasta el Concilio Vaticano II, con especial atención a la constitución Gaudium et Spes, para referirse en el último capítulo a las relaciones entre la Iglesia, la sociedad y la comunidad política en la España contemporánea.

El nuevo libro viene a unirse a la prolífica obra de monseñor Berzosa, quien ha publicado en los dos últimos años «100 preguntas sobre el misterio de nuestros orígenes» (2005) «Una lectura creyente de Atapuerca» (2005) «Transmitir la fe en un nuevo siglo» (2006) y «En el misterio de María» (2006)

Fuente: EH de Asturias

domingo, 28 de enero de 2007

Algunos curas asturianos opinan sobre el Sinodo


JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ

Almuña (Valdés)

«Es un buen momento para la Iglesia en general y la asturiana en particular, porque la escasez de sacerdotes en la región es alarmante. Me parece un medio extraordinario para que los seglares puedan hablar y manifestar sus necesidades y también para que la jerarquía escuche al pueblo».

JOSÉ MANUEL GARCÍA

Barros (Langreo)

«La convocatoria es muy positiva para la Iglesia católica ya que considero que es necesario actualizarla a los tiempos presentes. Entre los temas que se deberían tratar está el de actualizarnos, ya que no podemos ir siempre en el vagón de cola».

JOSÉ MANUEL GARCÍA

Santa María del Naranco (Oviedo)

«Convocar un sínodo es un tema del que se viene hablando desde hace mucho tiempo, casi diez años, en el seno de la Iglesia. Y si el arzobispo lo asume personalmente, será porque es necesario. Servirá para la actualización de las necesidades pastorales. Es necesario conseguir más militancia de Cristo, independientemente de que vaya a misa o no. También habría que implicar más a la juventud».

EUGENIO CAMPANDEGUI

Ribadesella

«Me parece que tal vez se ha convocado de forma un poco prematura, aunque en ningún caso estará mal convocado ya que en la Diócesis hace falta una puesta a punto. Confío en que se traten todos los temas, desde lo dogmático hasta lo legislativo pasando por lo normativo y litúrgico. Un asunto importante a tratar será el problema de las vocaciones sacerdotales. En zonas de elevado nivel económico como España los valores espirituales pasan a un segundo plano y se vive de una manera más materialista, con menos espíritu de sacrificio, todo lo contrario a la vida sacerdotal que, digan lo que digan, es una vida muy sacrificada ya que tenemos que ser impulsores de la fe y también hacer de freno para evitar acabar con las costumbres».

miércoles, 24 de enero de 2007

El arzobispo de Oviedo quiere que el Sinodo sea un revulsivo para la Iglesia de Asturias


El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, en su carta pastoral del año pasado, así como las catequesis dominicales para este periodo, espera ilusionar a los cristianos de Asturias. En ellas, Osoro pregunta de manera directa si la celebración del sínodo «sería un revulsivo a nuestra acción pastoral», y plantea si se trataría de «una buena ayuda a los que rigen las iglesias locales para poder diseñar un plan de futuro para la evangelización» en la región.

En la carta pastoral, Osoro se pregunta sobre la necesidad de «detenernos un tiempo en nuestra archidiócesis para que, iluminados por el Espíritu Santo, veamos los acentos fundamentales que hemos de poner en la misión, dentro de los muchos que nos propone el concilio Vaticano II». Las referencias al concilio son numerosas a lo largo del texto, como el documento que define los caminos a seguir para descubrir «cómo realizar una nueva evangelización, aquí y ahora».

La necesidad de esta nueva etapa la justifica el arzobispo en el ambiente social y religioso, donde «se percibe una enfermedad real de vacío espiritual, de insensibilidad hacia lo trascendente», una situación que «conlleva que la tarea de la evangelización sea ardua».

Fuente: EH de Asturias

martes, 23 de enero de 2007

El Abad de Covadonga opina sobre el Sinodo


El abad de Covadonga, Florentino Hoyos, quien considera el sínodo como «algo muy positivo, un momento en el que nos paramos a pensar qué tenemos que hacer, cómo tenemos que vivir la fe y la forma en que el Evangelio tiene que asentarse en el corazón de los hombres».

En una línea similar se muestra el párroco de la ovetense Santa María del Real de la Corte, Laurentino Gómez, quien espera que el sínodo sirva de «detonante para los cristianos, para espabilarnos».

Al sacerdote de Santa María de la Corte de Oviedo le preocupan los niños y jóvenes que «crecen sin conocer a Cristo».


Fuente: El Comercio

El obispo auxiliar, Mons. Berzosa, habla sobre los participantes en el Sinodo


Monseñor Berzosa afirmó que el abanico de participantes en el Sínodo debe estar comprendido entre los cristianos que creen en Jesucristo. No es normal que los no creyentes participen y decidan en una asamblea de cristianos y para cristiano.

El obispo auxiliar recalcó que «para participar en un sínodo, hay que identificarse con Jesucristo». Lo dijo durante una entrevista en el programa 'En primera línea', en Canal 10 TV.

Por otra parte, el ex-párroco de San José, José Luis Martínez, proponía invitar también a los no creyentes a debatir sobre el futuro de la Iglesia asturiana.

Fuente: El Comercio

lunes, 22 de enero de 2007

Javier Fernandez Conde opina sobre el Sinodo


Javier Fernández Conde es todo un experto en sínodos y también una de las voces más críticas de la Iglesia asturiana. Quiere que se celebre la primera asamblea de curas y fieles en la diócesis en 83 años, pero que sea «para reunirse de verdad y escuchar de verdad».

Reivindica el espíritu del Concilio Vaticano II y una institución eclesiástica más comprometida con Asturias y su cultura.

¿Está la Iglesia asturiana preparada para un sínodo ahora?

-Yo desearía que estuviese preparada, pero no sé si lo está. La Iglesia debe ser capaz de tomar conciencia de sí misma. El problema es que la Iglesia somos todos y me temo que no toda la Iglesia asturiana desea debatir en un sínodo. Esta diócesis funciona por inercia. Estamos en una mala situación: hay mucho cansancio, desilusión, desánimo... Hace falta vigor para ponerse en plan de sínodo. En gran medida, tienen que ser los pastores los que lo inculquen y muy especialmente el arzobispo.

¿Qué temas se deberían abordar en la actualidad?

-Lo más urgente de todo es repensar lo que significa el proyecto pastoral del Concilio Vaticano II. Y otra cosa muy importante es la valoración de la cultura contemporánea. Generalmente, suele ser muy criticada. Se dice que es secular, laica y anticristiana... Pero también tiene cosas muy buenas. Yo estoy convencido de que el Evangelio debe de meterse en la cultura, abrazarla, en lugar de demonizarla.


Fuente: El Comercio

domingo, 21 de enero de 2007

El clero rural de Gijon pide al Sinodo que concrete la colaboracion de los seglares


Los nueve curas de la zona rural gijonesa preparan un proyecto para que los seglares asuman el grueso de la función pastoral y se integren formalmente en la estructura de la Iglesia diocesana. El objetivo, mejorar la atención a sus 24 parroquias y crear comunidades «de abajo para arriba y no a la inversa».

La falta de vocaciones y el envejecimiento les obliga a buscar nuevas fórmulas que permitan reducir su protagonismo de forma progresiva, hasta reducirlo a las tareas intrínsecas de su condición, las sacramentales.

Las bajas de los últimos años no se han podido cubrir y tampoco ha habido nuevas incorporaciones en las últimas fechas, de modo que la media de edad del clero rural del municipio es de 68,8 años, 10 más que los de la zona urbana.

Esperan que a medio plazo puedan trasladar una propuesta formal al Arzobispado, con vistas al sínodo diocesano anunciado por Carlos Osoro. Cuando se celebre el Sínodo, uno de los puntos de debate de la asamblea de sacerdotes y fieles podría ser la situación del clero rural en toda la región y la posibilidad de implantar el modelo que en estos momentos se trata de poner en práctica en Gijón.

Fuente: El Comercio

sábado, 20 de enero de 2007

D. Carlos recuerda que el Sinodo no esta para inventar la vida cristiana


El sínodo de la diócesis no es para inventarse nuevas formas de vida cristiana, sino para vivir con profundidad la que viene definida y marcada por la Iglesia, recuerda el arzobispo Osoro a la prensa de Asturias.

El secreto del sínodo está precisamente en la preparación espiritual, catequética e informativa. Muchos de los que pueden estar llamados a ser sus protagonistas desconocen lo que es, afirma don Carlos en unas declaraciones al Comercio.

La naturaleza y finalidad de los sínodos está recogida en una instrucción de la Sagrada Congregación de los Obispos.

Su fin primordial es prestar ayuda al obispo en el ejercicio de su función, ayudando a configurar de forma participativa la fisonomía pastoral y eclesiológica de la diócesis.

Se trata, en suma, de ver las líneas y ejes que deben estructurar la vida de la Iglesia asturiana en los próximos lustros. Sería como recrear el Concilio Vaticano II en la diócesis 40 años después de su celebración.

Los temas prioritarios del Sínodo los tenemos que discernirlos entre todos, pero si se toma en serio el sínodo, creo que hay temas de fondo que merece la pena tratar: la transmisión de la fe a los niños, la vida, la familia, la presencia pública de la Iglesia, los nuevos instrumentos de comunicación social... Son temas de conversión, de cambio de corazón y de implicación social.

En un sínodo el obispo pregunta a todos, pero luego los decretos sinodales los aprueba él."Yo quiero vivir en comunión con la Iglesia y no voy a abordar temas que estén en contra de la doctrina de la Iglesia".


Fuente: El Comercio

El parroco jubilado de San Jose apoya el Sinodo


El párroco jubilado de San José, José Luis Martínez, respaldó ayer abiertamente la convocatoria de la asamblea de fieles y sacerdotes.«Es fácil caer en el pesimismo, pero desde la fe debemos apoyar la idea de la celebración de un sínodo». Pero también expresó «a título personal» sus temores y «condiciones» ante este sínodo, el primero que se plantea en Asturias en 83 años

Para Martínez, una de las premisas más importantes para este encuentro es «la mayor participación posible de todos los sectores, creyentes» e, incluso, «los no creyentes, si quieren participar». El párroco también aboga por «abordar la realidad de Asturias, desde el punto de vista social, político y económico», porque «a veces estamos predicando a una gente cuya realidad desconocemos y, entonces, se aburre».

Entre los problemas de la Iglesia local de Asturias apuntó la situación de los creyentes divorciados y la falta de vocaciones sacerdotales. En esta línea de autocrítica respecto al papel de la Iglesia, reclamó «un interés serio por transmitir los valores del Evangelio, el amor, la tolerancia, la humildad... No podemos -prosiguió- estar a la defensiva, de uñas. Hemos de tener el coraje de reconocer que a veces lo hicimos mal, porque la Iglesia no es humilde: siempre mandamos, siempre fuimos los primeros y ahora somos los últimos».

La celebración del sínodo también exige «paciencia para escuchar». Pero la propia normativa sobre la asamblea, el Código de Derecho Canónico, «pone dificultades para que el sínodo pueda dar sus frutos». Entre estas dificultades, está «el carácter férreo del dominio del obispo», un hecho que provoca «desilusión» en el párroco.

Por último, señaló su «decepción» tras la Asamblea General del Clero del Principado, que se celebró en 1978. «Ya entonces hablamos del celibato, del sacerdocio de la mujer y de la autofinanciación de la Iglesia. Todo quedó en agua de borrajas. Hemos vivido una involución respecto al Vaticano II».

Fuente: El Comercio

jueves, 18 de enero de 2007

Los arciprestes colaboradores directos para sacar adelante el Sinodo



El arzobispo, Carlos Osoro, y el obispo, Raúl Berzosa, se vistieron de color rojo en la eucaristía que presidieron y concelebraron con los sacerdotes que estarán al frente de los 14 arciprestazgos de la archidiócesis para fomentar y coordinar la actividad pastoral común y atender a los sacerdotes.

Los feligreses congregados en la capilla del Rey Casto recibieron con un aplauso a los seis arciprestes que repiten y los ocho que se estrenan en esta función, y que, como dijo Osoro, «serán una ayuda especial para el ministerio que Dios me ha confiado».

«Hay personas que entienden que lo importante es ese grupo de personas que se van a reunir y tomar las decisiones para los próximos 25 años en la Iglesia asturiana. Y aunque eso es importante, más importante es todo el tiempo de preparación», explicó en la homilía Carlos Osoro. «La asamblea final será lo que ahora caminemos todos juntos».

También recordó el arzobispo Osoro que "la santidad es el desafío más grande que ha planteado el Vaticano II y todavía está sin estrenar, por eso pidió a los arciprestes hablar de santidad a los hombres".


Fuente: El Comercio

miércoles, 17 de enero de 2007

La comunidad cristiana de Gijon apoya el Sinodo


En estos momentos, las diócesis del Principado están inmersas en un proceso de reflexión que, en el caso de Gijón, ha terminado con una clara mayoría del sí.

En una reunión celebrada el pasado viernes en el Sanatorio Marítimo, los consejos parroquiales se pronunciaron con rotundidad. El 85% de los seglares y el 78% de los sacerdotes mostraron su apoyo al sínodo. Así lo reveló ayer el arcipreste, Fernando Fueyo, aunque hubo defensores de la opción contraria y también personas que aceptaron el sínodo «con algunas condiciones».

«En la diócesis hay un clima favorable y de acogida», aseveró ayer el párroco de Contrueces, José Aurelio Llorens, sobre la comunidad cristiana de Gijón. Aunque el sacerdote reconoció haber tenido dudas en un primer momento, dejó claro que «el debate ha puesto encima de la mesa cuestiones que pueden ser muy interesantes».

El análisis que hacen los partidarios del sí sobre la situación de la iglesia es casi unánime. En este sentido, coinciden en la necesidad de revitalizar la vida cristiana con una «vuelta a los orígenes», a los principios verdaderos.

La comunidad cristiana de Gijón teme que no se asuman las directrices que se marquen en la asamblea, «igual que sucede en ocasiones con los planes pastorales», y que haya poca implicación tanto del clero como de los seglares.

Los más pesimistas critican el veto a ciertos temas «universales», como el sacerdocio femenino, y la composición que tendrá la asamblea, presumiblemente con «poca participación de las bases».

Un sociologo opina sobre la conveniencia de la celebracion del Sinodo


Por diversas razones que se enumerarán, me encuentro entre quienes no consideran conveniente la celebración de este acontecimiento eclesial.

La principal de las razones de esta negativa tiene que ver con los problemas que separan a la Iglesia de la sociedad. Su magnitud y dimensiones exceden las competencias de nuestra iglesia local, afectan a todo el orbe católico y han quedado zanjados de modo temporal, que no definitivo, por las jerarquías vaticanas.

Si, como ya nos anuncian, estos asuntos no se tocan y son temas tabú, ¿de qué vamos a hablar que pueda resultar de mediano interés? La Iglesia de Asturias tiene experiencias negativas recientes, como la Asamblea Sacerdotal del año 1978, que no han conducido a nada. El debate por el debate, aparte de su escasa utilidad, provoca frustración.

La segunda razón para la negativa tiene que ver con los hipotéticos participantes en el proceso. ¿Quiénes van a ser? ¿Cómo van a ser elegidos? Lo que nos conduce a la cuestión de la participación y la representatividad en los procesos de toma de decisión eclesiales.

A estas alturas de la película ya nos conocemos todas las preguntas y las respuestas. La experiencia de muchos años sobre el funcionamiento de los organismos de consejo eclesiales nos revela que, en la mayor parte de los casos, los consejeros son aconsejados por aquellos a quienes debieran aconsejar.

Por si esto fuera poco, los escasos miembros electos suelen ignorar de modo sistemático la voluntad y la opinión de quienes depositaron su confianza en ellos. El resultado final de estos procedimientos es la irrelevancia de esos organismos y la indiferencia que suscitan los asuntos que abordan.

Una tercera y última razón tiene que ver con la ausencia de liderazgo en la Iglesia asturiana para pilotar no sólo el desarrollo del hipotético sínodo, sino las posibles conclusiones que de él emerjan. Es más, este problema trasciende nuestras fronteras diocesanas y ya es un lugar común entre todos los analistas eclesiales que se precien en España. Sin líderes cercanos, queridos, aceptados, imaginativos, capaces de trabajar en equipo, queda poco espacio para el diseño del próximo futuro.

Entre nosotros, la prueba más evidente la tenemos en el agonizante Plan Pastoral Diocesano que ha pasado sin pena ni gloria. También en otros decretos firmados en espectaculares ceremonias litúrgicas de cuyo desarrollo y cumplimiento nada más se ha sabido.

Por último, convendrá recordar, a modo de aviso para navegantes presuntamente ortodoxos, que cuando hay un proyecto, aunque sea en la Iglesia, se puede opinar e incluso disentir. En este sentido, la invocación a la comunión eclesial en este punto bueno será dejarla para cuando se tome la decisión concreta.

José Ramón Alvárez Alvárez. (Párroco de Pruvia-Llanera)

martes, 16 de enero de 2007

Lo que quiere el Arzobispo de Oviedo para este año 2007


El sínodo tiene dos años de plazo para su preparación, antes de la asamblea sinodal.

El año 2007 será un año de preparación espiritual, una llamada a la conversión.

El año 2008 será año santo en la diócesis de Oviedo para celebrar los 1.200 años de la entrega de la Cruz de los Ángeles y los 1.100 de la donación de la Cruz de la Victoria.

Para el 2009, será el tiempo de las proposiciones para ver qué es lo más urgente que necesita la Iglesia. Es un trabajo para todos los cristianos y en ese momento sacaré otra carta pastoral que incluirá el programa definitivo.

Por último, se reunirá la asamblea que tendrá que tomar decisiones y proponer al arzobispo los pasos que debe seguir la Iglesia para los próximos años.

Fuente: Entrevista dada al Comercio

La opinion de don Gabino sobre el Sinodo: revision de la vida parroquial


El arzobispo emérito Gabino Díaz Merchán considera la celebración de la asamblea como «una gran esperanza y una oportunidad muy importante para revisar la vida de las parroquias en estos momentos».

Merchán, hijo eclesiástico del Concilio Vaticano II, añadió que «es el momento de reflexionar, inspirados en el concilio que proyectó una luz y que ahora hay que adaptar al momento actual».


Fuente: El Comercio

Los colegios catolicos apoyan al Sinodo diocesano


Para sor Carmen Lorenzo, directora del colegio concertado La Milagrosa, de Gijón. «La convocatoria del sínodo diocesano tiene un gran interés para la Iglesia asturiana, porque supone un momento de renovación».

Sus declaraciones resumen la postura mayoritaria en los centros religiosos de Asturias, que siguen con interés las noticias sobre el inicio de los trámites para celebrar la primera asamblea de sacerdotes y seglares que se celebra en la región en 83 años.

Una visión compartida por Javier Bueno, director del colegio Santo Tomás, de Avilés. Bueno valoró que el sínodo «abrirá un cauce de participación que hay que aprovechar para que la Iglesia asturiana siga adelante». En su opinión, la reflexión de sacerdotes y seglares, presidida por el arzobispo, Carlos Osoro, debería ir en dos direcciones: «Primero, la Iglesia debe reflexionar sobre sí misma sin miedo y analizar qué lenguaje utiliza para comunicar con la sociedad y con los jóvenes; y, segundo, hay que preguntarse qué puede hacer para contribuir al crecimiento y al desarrollo de Asturias».

El director del colegio de la Inmaculada, de Gijón, José Ignacio Menéndez, también incidió en que este cónclave «es una gran oportunidad que hay que aprovechar». Menéndez indicó que «el sínodo será positivo si es para mirar hacia adelante» y, en este sentido, apeló a la responsabilidad de todos los cristianos para lograr este objetivo porque «la Iglesia somos todos».

También José Manuel Martínez Vega, presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos de Asturias (Concapa), también hizo hincapié en la idoneidad de que este sínodo sea el de los jóvenes. «Todo lo que sea acercarse al entorno de la juventud tiene que ser bueno, porque situándose cerca es más fácil llegar a ellos», comentó. Su prioridad es «la educación y formación» de las futuras generaciones.


Fuente: El Comercio

lunes, 15 de enero de 2007

20.000 tripticos para explicar el Sinodo a los asturianos


20.000 trípticos informativos se han repartido desde febrero del 2006 a los fieles asturianos para dar cuenta sobre los motivos que han llevado al arzobispo de Oviedo Carlos Osoro, a plantear la celebración de este encuentro de sacerdotes y creyentes.

Según recoge la publicación del Arzobispado 'Esta Hora', el reparto de estos trípticos es «un primer paso» en la consulta que Carlos Osoro se propone llevar a cabo entre los organismos eclesiásticos la próxima Pascua. Las parroquias los distribuirán este mismo mes y en él aparecen «información sobre la naturaleza y las razones de un sínodo diocesano».

El documento, titulado 'Provocados y convertidos a la misión', el arzobispo expondrá a los fieles el porqué de la celebración de este debate, que no tenía lugar en Asturias desde 1923.

Los trípticos explican «que la Iglesia asturiana necesita dar respuesta a interrogantes que afectan a su pastoral y asimismo, definir métodos y prácticas de evangelización ante los profundos cambios que la sociedad asturiana experimenta en este comienzo de siglo».


Fuente: EH

domingo, 14 de enero de 2007

El Secretario de Caritas diocesana habla del Sinodo


¿Cuáles son los temas prioritarios que debe analizar la Iglesia asturiana? La respuesta es muy distinta en función del colectivo al que se pregunte, aunque todos coinciden en la necesidad de «un mayor acercamiento entre los jóvenes y la Iglesia y la Iglesia y los jóvenes», en palabras de Juan Iglesias, secretario general de Cáritas Diocesana.

Juan Iglesias no alberga esas dudas. «Confío plenamente en las personas que gobiernan la Diócesis», remarcó, al tiempo que recordó que el arzobispo, Carlos Osoro, «tiene la experiencia del sínodo celebrado en Santander». El secretario general de Cáritas refleja con sus palabras la ilusión ante este evento: «Es una experiencia que hace muchos años no se vive en esta diócesis y un proceso abierto hacia los cristianos.

No marcaremos el rumbo de la Iglesia, pero vamos a poder opinar», subrayó. Entre sus prioridades, «mejorar la coordinación entre las distintas instancias, un tema que quedó a medias en el Plan Pastoral».

Fuente: El Comercio

sábado, 13 de enero de 2007

El Sinodo es un chequeo a la Iglesia diocesana, afirma el Obispo Auxiliar


Si se celebra el sínodo -la asamblea entre sacerdotes y fieles- debe centrarse «en un chequeo de las cuatro patas de la Iglesia: la vida en comunidad, la celebración, el anuncio misionero y el compromiso con los más pobres». Raúl Berzosa, obispo auxiliar de la diócesis, acotó ayer con estas palabras el sentido de la asamblea sinodal, frente a las voces más críticas, que piden que se aborden temas como el celibato de los curas, el sacerdocio femenino o la comunión de los divorciados.

Berzosa tampoco se mostró partidario de abrir excesivamente el abanico de los participantes. Así, si la pasada semana el sacerdote jubilado de la iglesia de San José de Gijón, José Luis Martínez, proponía invitar a los no creyentes a debatir sobre el futuro de la Iglesia, el obispo auxiliar recalcó que «para participar en un sínodo, hay que identificarse con Jesucristo». Lo dijo durante una entrevista en el programa 'En primera línea', en Canal 10 TV.

Pero, ¿se va a celebrar la asamblea sinodal? Berzosa no quiso adelantar acontecimientos y se limitó a apuntar que el arzobispo, Carlos Osoro «no va a dar paso alguno sin escuchar todas las voces».

Al margen del sínodo, Berzosa analizó otros temas de actualidad y de interés para la Iglesia, como el distanciamiento entre los jóvenes y la religión. A su juicio, no se produce tal problema, ya que «según un estudio de la Fundación Santamaría, 350.000 jóvenes españoles de entre 17 y 25 años se han planteado en alguna ocasión ser sacerdotes o monjas y, de ellos, 33.000 tienen segura esa vocación».

Con todo, se mostró partidario de aplicar «la pastoral de la zapatilla», acercarse a la juventud, «ir a por ellos a sus ambientes» y crear entornos atrayentes para que ellos puedan participar en la Iglesia.

También opinó sobre temas controvertidos, como el sacerdocio femenino o el celibato de los curas. Sobre el primer asunto dijo que «el machismo no es tónica común en la Iglesia», aunque defendió la exclusividad del varón «por la tradición de veinte siglos» y porque «Jesucristo, en la última cena, se hizo rodear de doce discípulos».

En cuanto al celibato, manifestó que, aunque «es revisable», «hay muchísimas más razones a favor que en contra», entre las que citó «la pobreza, la solidaridad y una razón mística y espiritual».

Preguntado sobre la autofinanciación de la Iglesia, dijo preferir los términos «libre de compromisos financieros». Para Berzosa, lo deseable es que la institución haga «un esfuerzo para ser corresponsable» porque «quien da dinero también aprieta». No obstante, defendió las aportaciones del Estado porque «lo religioso está dentro de lo social». Y en el campo de los económico, no tuvo inconvenientes en desvelar sus emolumentos: «Cobro unos 50 euros más que un sacerdote, unos 700 euros al mes», indicó.

Durante la entrevista, el obispo auxiliar también se refirió a los recientes acuerdos entre el Gobierno del Principado y la patronal de los colegios concertados, mayoritariamente católicos, a los que el Ejecutivo regional pagará más de 21 millones de euros para que impartan gratis la etapa de Educación Infantil. Berzosa defendió la libertad de elección de los padres como parte de la libertad de conciencia recogida en el Concilio Vaticano II. «No creo que la religión católica tenga privilegios », remarcó, al tiempo que subrayó que ésta «contribuye a que la ciudadanía crezca en valores».

Fuente: El Comercio

viernes, 12 de enero de 2007

Jaime Diaz Pieiga, Secretario general del Sinodo


La nueva tarea que inicia la Archidiócesis para los próximos cuatro años tendrá en la figura del Secretario general una pieza clave para el desarrollo de los trabajos sinodales.

Para esta misión el arzobispo ha designado Secretario general del Sínodo al sacerdote Jaime Díaz Pieiga, Rector del Seminario Metropolitano. El nuevo Secretario del Sínodo es natural de San Martín del Valledor (Allande) y tiene 38 años. Fue vicario parroquial de Sotrondio y desde 2002 es rector del seminario.

Cinco sacerdotes más trabajarán en esta tares como adjuntos al Secretario: Juan Antonio Menéndez Fernández, Vicario General; Marcelino Garay Burgos, Delegado de Acción Caritativa y Social; Julián Francisco Herrojo Rodríguez, Rector de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús de Gijón; José Antonio Sánchez Cabezas, Párroco de San Martín y Santa Bárbara de Turón y Profesor del Seminario, y Antonio Vázquez Escobar, Delegado de Catequesis y Administrador parroquial de Selorio.

Fuente: web de arzobispado

Los miembros de un Sinodo diocesano


El canon 463 regula quiénes participan en el Sínodo diocesano:

Canon 463 § 1: Al sínodo diocesano han de ser convocados como miembros sinodales y tienen el deber de participar en él:

1 el Obispo coadjutor y los Obispos auxiliares;

2 los Vicarios generales y los Vicarios episcopales, así como también el Vicario judicial;

3 los canónigos de la iglesia catedral;

4 los miembros del consejo presbiteral;

5 fieles laicos, también los que son miembros de institutos de vida consagrada, a elección del consejo pastoral, en la forma y número que determine el Obispo diocesano o, en defecto de este consejo, del modo que determine el Obispo;

6 el rector del seminario mayor diocesano;

7 los arciprestes;

8 al menos un presbítero de cada arciprestazgo, elegido por todos los que tienen en él cura de almas; asimismo se ha de elegir a otro presbítero que eventualmente sustituya al anterior en caso de impedimento;

9 algunos Superiores de institutos religiosos y de sociedades de vida apostólica que tengan casa en la diócesis, que se elegirán en el número y de la manera que determine el Obispo diocesano.

§ 2: El Obispo diocesano también puede convocar al sínodo como miembros del mismo a otras personas, tanto clérigos, como miembros de institutos de vida consagrada, como fieles laicos.

§ 3: Si lo juzga oportuno, el Obispo diocesano puede invitar al sínodo, como observadores, a algunos ministros o miembros de Iglesias o de comunidades eclesiales que no estén en comunión plena con la Iglesia católica.

jueves, 11 de enero de 2007

Tercera fase del Sinodo: Proposiciones y decretos

Segunda fase: El año santo de 2008

Primera fase: la preparacion espiritual

La diocesis de Oviedo en 1923

Tres asambleas sinodales en los ultimos 240 años


Los sínodos fueron una vez un elemento habitual en el gobierno de la Iglesia, pero han caído en desuso. En Asturias sólo ha habido tres en 240 años.

Tuvieron lugar en 1769, 1886 y 1923. Sin embargo, la actividad fue más intensa entre los siglos XVI y XVIII. La próxima asamblea será la cuadragesimotercera desde que la Diócesis empezó a archivarlas tras el Concilio de Trento. No se ha celebrado ninguno tras el Vaticano II.

Para el arzobispo Carlos Osoro ha llegado el momento de convocar una reflexión abierta a todos sobre el papel de la Iglesia en los próximos años en un mundo con nuevas situaciones eclesiales, sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas.

«Todos los cristianos de Asturias hemos de ponernos en pie para vivir en ese horizonte y descubrir lo que Nuestro Señor desea de nosotros hoy», escribe el prelado en la presentación a su carta pastoral. También cita al papa Benedicto XVI: «La liberación fundamental que la Iglesia puede darnos es permanecer en el horizonte de lo eterno».

El organizador del sínodo, Jaime Díaz Pieiga, conoce de primera mano las interioridades de la diócesis asturiana, porque, salvo un paréntesis de dos años para formación en Roma, ha desarrollado cometidos por todo el Principado desde su ingreso en el Seminario en 1986.

Fuente: El Comercio

¿Que es un Sinodo?


El Sínodo diocesano es una asamblea de sacerdotes y otros fieles de una diócesis, que prestan su ayuda al Obispo para el bien de la comunidad diocesana. Es una institución de vieja tradición eclesiástica, que el Concilio Vaticano II , a través del Decreto “Christus Dominus” ha querido fomentar:

Número 36: Desea este santo Concilio que las venerables instituciones de los sínodos y de los concilios cobren nuevo vigor, para proveer mejor y con más eficacia al incremento de la fe y a la conservación de la disciplina en las diversas Iglesias, según los tiempos lo requieran.

El Código de Derecho Canónico lo regula en los cánones 460 al 468. Además, la Santa Sede, mediante la Congregación para los Obispos y la Congregación para la Evangelización de los pueblos, ha promulgado el 19 de marzo de 1997, la Instrucción sobre los sínodos diocesanos.

El Sínodo diocesano «es a la vez y de modo inseparable acto de gobierno episcopal y acontecimiento de comunión, y manifiesta la índole de comunión jerárquica que es propia de la naturaleza profunda de la Iglesia» (Instrucción de 19 de marzo de 1997, nº 1). Por lo tanto,se puedeafirmar que el Sínodo diocesano se constituye como órgano de gobierno del Obispo de la diócesis, coherentemente con la finalidad proclamada en el canon 460, de ayudar al Obispo en el gobierno de la diócesis.

La naturaleza del Sínodo queda de nuevo plasmada en la obligatoriedad de sus decisiones. Así las describe el número 2 de la Instrucción sobre los sínodos diocesanos:

Número 2: El Obispo es libre de acoger o no las opiniones manifestadas por los sinodales. Sin embargo, ello no significa ignorar su importancia, como si se tratara de un mero «asesoramiento externo», ofrecido por quien no tiene responsabilidad alguna en el resultado final del sínodo: con su experiencia y consejos, los sinodales colaboran activamente en la elaboración de las declaraciones y decretos, que serán justamente llamados «sinodales».

Los miembros del Sínodo -denominados “miembros sinodales” o simplemente “sinodales”- adquieren, por la aceptación de su nombramiento o elección, la obligación de participar activamente: su presencia en los trabajos sinodales no es una simple asistencia, sino que se encuadra en la responsabilidad de todo fiel derivada de la comunión eclesiástica, plasmada en este caso concreto en la participación activa: el hecho de que las decisiones del Sínodo no son vinculantes no excusa a los sinodales de estudiar las cuestiones planteadas. Con razón advierte la citada Insrrucción que “con su experiencia y consejos, los sinodales colaboran activamente en la elaboración de las declaraciones y decretos”.

Los trabajos sinodales se ordenan a fomentar la común adhesión a la doctrina salvífica y a estimular a todos los fieles al seguimiento de Cristo. El sínodo, pues, no sólo manifiesta y traduce en la práctica la comunión diocesana, sino que también está llamado a edificarla con sus declaraciones y decretos. Es por ello necesario que los documentos sinodales propongan el Magisterio universal y apliquen la disciplina canónica a la diversidad propia de la concreta comunidad cristiana. Ciertamente es misión del Sínodo plantear los asuntos pastorales peculiares de la realidad de la Iglesia particular.

Entrevista al Arzobipo de Oviedo sobre el Sinodo de Asturias


«El sínodo debe cambiar el mapa parroquial y diseñar la Iglesia de los próximos 20 años»
«Está sin redactar el reglamento de trabajo que guiará el proceso y todavía no se qué papel desempeñaré»

RAÚL ÁLVAREZ/OVIEDO

Justo cinco años después de su designación como arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro afronta la organización de un sínodo de la Iglesia regional, cuya convocatoria hará pública hoy. Hace décadas que no se convoca ninguno, así que son muchos los asuntos pendientes. De la cita ha de salir el diseño de la diócesis del futuro. Osoro, en cualquier caso, se siente preparado. Ha pasado la mayoría del tiempo haciendo kilómetros por la región hasta aprendérsela.

-A veces parece retraído. ¿Está a gusto en la vida pública?

-Me encuentro respetado y reconocido. Incluso diría que, a través del trato, he logrado alguna amistad.

-¿Y en el debate permanente sobre casi todo?

-Esta es una región con una sensibilidad social muy grande. Los problemas no se guardan, sino que se sacan a la mesa y se discuten. Cuando hay problemas, siempre hay soluciones. Aquí hay capacidad para buscarlas y se están haciendo esfuerzos, aunque a veces hay situaciones históricas en las que el cambio no es fácil. Pero somos un pueblo con capacidad de hallar salidas. Y en eso hay una diferencia tremenda con otras regiones de España.

-Hoy convoca el sínodo que anunció en setiembre. ¿Cómo influye ese conocimiento en la preparación de los documentos?

-El sínodo tiene dos años de plazo para su preparación, antes de la asamblea. El año que viene será año santo en la diócesis de Oviedo para celebrar los 1.200 años de la entrega de la Cruz de los Ángeles y los 1.100 de la donación de la Cruz de la Victoria. Será muy importante y bonito y, cuando acabe, será el tiempo de las proposiciones para ver qué es lo más urgente que necesita la Iglesia. Es un trabajo para todos los cristianos y en ese momento sacaré otra carta pastoral que incluirá el programa definitivo. Por último, se reunirá la asamblea que tendrá que tomar decisiones y proponer al arzobispo los pasos de la Iglesia para los próximos años.

-De los contactos previos para la convocatoria de este sínodo, ¿qué cree que esperan las parroquias?

-He visto una preocupación sobre cómo alimentar la fe y cómo celebrarla para fomentar nuevas vocaciones. También hay preocupación por el futuro de la familia cristiana e interés por la apertura misionera y la colaboración con iglesias hermanas que tienen más necesidades que nosotros. De todas maneras esto es una etapa previa y aún habrá tiempo para incluir nuevas proposiciones.

-¿Participará directamente en estos dos años de reflexión? ¿Se reunirá con grupos en las parroquias?

-Aún está sin redactar el reglamento de trabajo por el que se guiará el proceso. Esa es una tarea de la Secretaría General que acabo de nombrar. Lo primero que tiene que hacer ésta es escoger una comisión permanente para que la ayude y en ella tiene que haber, sobre todo, representantes del consejo pastoral, la única institución de la diócesis en la que están representados a la vez laicos, religiosos y sacerdotes. Es un momento bonito para la Iglesia, pero todavía no se qué papel desempeñaré yo.

-¿Hay esperanzas de cambio en la diócesis?

-Hay de todo. Para algunos, es sólo una cosa más. Desde el momento que decreté el sínodo, dejó de ser mío para hacerse de todos los cristianos. Hay que definir la pastoral, la vida de los sacerdotes, las estructuras que sobran o faltan. Veremos.

-¿Debería salir un nuevo diseño completo de la diócesis?

-Deben salir, como en cualquier sínodo, las directrices fundamentales sobre las que diseñar la Iglesia para los próximos 15 ó 20 años.

-No faltan retos. El mapa eclesiástico se ha quedado anticuado al concentrarse la población en el centro. ¿Van a cambiarlo en este proceso?

-El mapa ya no responde y necesita cambios. Hemos trabajado en las unidades pastorales para agrupar parroquias, pero hay que profundizar en ellas. El diseño está hecho y, en parte, la forma de trabajar. La parroquia sólo tiene sentido como comunidad cristiana. Y eso necesita personas. No basta tener un templo para tener una parroquia. Hace falta la posibilidad de ejercer la caridad y la vida litúrgica. Falta mucho trabajo.

-¿Necesitan esas parroquias envejecidas una atención especial?

-Necesitan saber que son parte de la Iglesia y que no están abandonadas. Las formas quizá tienen que cambiar para transmitir esa sensación. En el fondo, los sínodos siempre han revitalizado la vida de la Iglesia. Y en Asturias no se ha celebrado ninguno después del Concilio Vaticano II, así que hay que aplicarlo. Es una tarea que debe hacerse con menos sacerdotes, y más envejecidos.

-¿Cómo puede la Iglesia afrontar la crisis de vocaciones en tiempos de 'Gran Hermano'?

-Creo sinceramente que el Señor sigue llamando exactamente igual que antes a jóvenes para que acojan el ministerio del sacerdocio. El problema es que hoy existen muchas causas que impiden que se oiga, pero no es nada que la Iglesia no haya visto antes, y siempre se ha recuperado.

-¿Es difícil para la Iglesia hablar el lenguaje de los jóvenes?

-No es una anécdota que en la vigilia de la Santina se reúnan 500 o 600 jóvenes, por más que no sean todos los de Asturias. Cuando alguien se entrega, funciona. Los jóvenes no pasaron de Juan Pablo II ni de Teresa de Calcuta. Y eran de todas las ideas, culturas y tendencias. Hay que ofrecerles a los jóvenes ese tipo de testigos que son capaces de generar entusiasmo.

El Sinodo se pone en movimiento el 7 de enero de 2007


El arzobispo de Oviedo prometió en Covadonga el último 8 de setiembre una "nueva evanjelización" y empieza a ponerla en práctica con el Sínodo.

Cumpliendo su promesa de aquel día, Carlos Osoro firmará mañana el decreto de convocatoria de un sínodo que reunirá a todos los estamentos de la diócesis en un debate para perfilar las líneas de la Iglesia asturiana del siglo XXI. El adjetivo 'histórico' no resulta excesivo en esta ocasión. La última gran asamblea en la región se remonta a 1923.

Tan infrecuente resulta la reunión de sacerdotes y laicos en un encuentro general, que la Iglesia asturiana ha ido adoptando las disposiciones del ya cuarentón Concilio Vaticano II poco a poco y sin la aprobación común en una cita única. El arzobispo, de cuyo traslado a Oviedo desde Orense se cumplen cinco años este fin de semana, llevaba varios meses enfrascado en consultas para sondear los ánimos en la diócesis y se decidió a dar el paso al contar con el respaldo de organismos diocesanos como el Consejo Pastoral y el Consejo del Presbiterio y de un sector importante de los laicos más activos en la vida de la Iglesia.

El decreto justifica la decisión apelando a «la positiva experiencia de los Planes pastorales desarrollados en los últimos veinticinco años y los años jubilares del bimilenario de Cristo y del centenario de la Basílica de Covadonga». También recoge el deseo de que la participación resulte «la mayor posible».

Los sínodos, de acuerdo con la tradición de la Iglesia, constan de tres fases: preparación espiritual, elección de asuntos plasmados en proposiciones y toma de decisiones. El decreto episcopal abre la primera etapa, pero no especifica su duración. Quienes mejor deberán aprovecharla serán los seis integrantes de la secretaría encargada de organizar las reuniones.

El periodo de reflexión previo no se hará en el vacío. Además del decreto, Osoro difundirá mañana una carta pastoral, titulada 'A la misión desde la conversión' que servirá como documento de preparación espiritual en todas las parroquias asturianas. La vicaría general ha organizado varios actos de presentación para que la epístola de Osoro llegue a todas las circunscripciones del mapa eclesiásticos, desde los arciprestazgos a las parroquias. El Arzobispado concede la máxima importancia a la circulación del contenido del texto. Todos los domingos del año litúrgico estarán ligados a alguno de los aspectos que aborda.

La puesta en escena de la convocatoria podrá contemplarse mañana en la Catedral de Oviedo. Durante la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor, el propio arzobispo entregará copias de la carta a representantes de los organismos de la Iglesia. Está prevista la asistencia de miembros del Consejo Pastoral, del Consejo del Presbiterio, el Colegio de Arciprestes y la Curia Arzobispal.

La misiva, dividida en cinco capítulos, consta de 56 párrafos. El mensaje de Jesucristo, el papel central de la eucaristía en la vida de la Iglesia y la necesidad del compromiso de la caridad para los cristianos son los tres ejes temáticos que despliega el documento, que adjunta instrumentos para el comentario en grupo.


Fuente: El Comercio

Carta Pastoral del Arzobispo: A la mision desde la conversion


La convocatoria que hoy realizamos de celebrar un Sínodo Diocesano tiene por objeto ponernos, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la Palabra de Dios y de su voluntad, dejándonos conducir por Él en esta hora de nuestra historia en Asturias.

El Sínodo diocesano no se convoca para dar cumplimiento a nuestra voluntad o a nuestras particulares ideas, sino para mostrar a todos que un Iglesia viva es aquella que realiza su misión en el mundo, dando rostro a Jesucristo y llamando a los hombres a vivir en la Verdad, en el Camino y en la Vida.

Hagamos un examen de conciencia sin reservas y que tenga consecuencias concretas: nos hará ver el auténtico rostro de la Iglesia y nos devolverá a todos el sentido de la libertad.

Estoy convencido de que el Sínodo nos ayudará a encontrarnos en nuestra propia casa con una manera nueva de estar y vivir en el mundo, tal como afirmo en la carta pastoral «A la misión desde la conversión»".


Fuente: Carta Pastoral del Arzobispo

El dia de la Santina de 2006 se convoca el Sinodo de la Iglesia de Asturias


El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, aprovechó la celebración de la festividad de la Virgen de Covadonga para hacer oficial la próxima convocatoria de un Sínodo Diocesano en Asturias. El sínodo, que tendrá lugar a lo largo del próximo trienio, será la primera reunión de estas características que se celebra en la Iglesia asturiana desde 1923.

Osoro explicó durante su homilía en la Basílica de Covadonga que su anuncio llega después de «escuchar a todos los que habéis querido dar vuestra opinión» y de un largo tiempo de «reflexión, meditación y discernimiento de todas vuestras aportaciones». Según el arzobispo «realizar un Sínodo, tal y como dispone la Iglesia que se lleve a cabo, es lo más conveniente para acometer una nueva evangelización».

El camino que ahora se abre hasta la celebración del Sínodo se prolongará, según el Arzobispado, aproximadamente tres años. El propio Osoro señaló en su intervención las tres fases por las que deberá pasar el proceso. «El primer tiempo será el de preparación espiritual. Durante el mismo hemos de alimentarnos de los mismos fundamentos en los que se basó la primera comunidad cristiana al inicio del anuncio del Evangelio». El arzobispo destacó su intención de que «puedan participar todos los cristianos de Asturias» y dijo que pare ello se pondrán «los medios necesarios».

La segunda fase fue descrita por Carlos Osoro como «el tiempo de selección de temas y líneas de acción pastoral, así como el del establecimiento de la legislación particular» por la cual se regirá la celebración del Sínodo. Antes de que finalice el trienio tendrá lugar la última fase del proceso, que será la propia reunión o «tiempo de estudio y toma de decisiones». El arzobispo sintetizó estas tres fases en los términos «contemplar, vivir y celebrar y anunciar».

Carlos Osoro aprovechó además su presencia en Covadonga para anunciar que solicitará al Vaticano la declaración de 2008 como Año Santo Diocesano, con dos sedes: la Catedral y la Cámara Santa de Oviedo, y el Santuario de Covadonga. Esta petición se hará con motivo de los aniversarios de la Cruz de la Victoria y de la Cruz de los Ángeles, que cumplirán 1.200 y 1.100 años, respectivamente. La Iglesia se suma así «a todas las instituciones de Asturias en la celebración de las efemérides de las que haremos memoria en el año 2008».

Fuente: El Comercio