
El arzobispo de Oviedo prometió en Covadonga el último 8 de setiembre una "nueva evanjelización" y empieza a ponerla en práctica con el Sínodo.
Cumpliendo su promesa de aquel día, Carlos Osoro firmará mañana el decreto de convocatoria de un sínodo que reunirá a todos los estamentos de la diócesis en un debate para perfilar las líneas de la Iglesia asturiana del siglo XXI. El adjetivo 'histórico' no resulta excesivo en esta ocasión. La última gran asamblea en la región se remonta a 1923.
Tan infrecuente resulta la reunión de sacerdotes y laicos en un encuentro general, que la Iglesia asturiana ha ido adoptando las disposiciones del ya cuarentón Concilio Vaticano II poco a poco y sin la aprobación común en una cita única. El arzobispo, de cuyo traslado a Oviedo desde Orense se cumplen cinco años este fin de semana, llevaba varios meses enfrascado en consultas para sondear los ánimos en la diócesis y se decidió a dar el paso al contar con el respaldo de organismos diocesanos como el Consejo Pastoral y el Consejo del Presbiterio y de un sector importante de los laicos más activos en la vida de la Iglesia.
El decreto justifica la decisión apelando a «la positiva experiencia de los Planes pastorales desarrollados en los últimos veinticinco años y los años jubilares del bimilenario de Cristo y del centenario de la Basílica de Covadonga». También recoge el deseo de que la participación resulte «la mayor posible».
Los sínodos, de acuerdo con la tradición de la Iglesia, constan de tres fases: preparación espiritual, elección de asuntos plasmados en proposiciones y toma de decisiones. El decreto episcopal abre la primera etapa, pero no especifica su duración. Quienes mejor deberán aprovecharla serán los seis integrantes de la secretaría encargada de organizar las reuniones.
El periodo de reflexión previo no se hará en el vacío. Además del decreto, Osoro difundirá mañana una carta pastoral, titulada 'A la misión desde la conversión' que servirá como documento de preparación espiritual en todas las parroquias asturianas. La vicaría general ha organizado varios actos de presentación para que la epístola de Osoro llegue a todas las circunscripciones del mapa eclesiásticos, desde los arciprestazgos a las parroquias. El Arzobispado concede la máxima importancia a la circulación del contenido del texto. Todos los domingos del año litúrgico estarán ligados a alguno de los aspectos que aborda.
La puesta en escena de la convocatoria podrá contemplarse mañana en la Catedral de Oviedo. Durante la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor, el propio arzobispo entregará copias de la carta a representantes de los organismos de la Iglesia. Está prevista la asistencia de miembros del Consejo Pastoral, del Consejo del Presbiterio, el Colegio de Arciprestes y la Curia Arzobispal.
La misiva, dividida en cinco capítulos, consta de 56 párrafos. El mensaje de Jesucristo, el papel central de la eucaristía en la vida de la Iglesia y la necesidad del compromiso de la caridad para los cristianos son los tres ejes temáticos que despliega el documento, que adjunta instrumentos para el comentario en grupo.
Fuente: El Comercio
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