
El abad de Covadonga, Florentino Hoyos, quien considera el sínodo como «algo muy positivo, un momento en el que nos paramos a pensar qué tenemos que hacer, cómo tenemos que vivir la fe y la forma en que el Evangelio tiene que asentarse en el corazón de los hombres».
En una línea similar se muestra el párroco de la ovetense Santa María del Real de la Corte, Laurentino Gómez, quien espera que el sínodo sirva de «detonante para los cristianos, para espabilarnos».
Al sacerdote de Santa María de la Corte de Oviedo le preocupan los niños y jóvenes que «crecen sin conocer a Cristo».
Fuente: El Comercio
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